9 cosas que las mujeres childfree estamos cansadas de escuchar

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Las cosas que las mujeres childfree estamos cansadas de escuchar, sin duda es una larga lista. Ser childfree no es nada fácil cuando vivimos en una sociedad pronatalista y niñocentrista, que lejos de entender que no todas las personas somos iguales, y que por lo tanto, no deseamos las mismas cosas en la vida, nos juzga y critica.

Navegar con nuestra bandera de “¿Hijos? No, gracias” nos acarrea comentarios indeseados de amigos, familiares, y hasta de desconocidos impertinentes.

Eso sí, los críticos de nuestro proyecto de vida no son muy originales, pues casi siempre repiten las mismas frases. Por tal razón, si eres childfree, es muy probable que ya hayas escuchado estos comentarios hasta el cansancio.

 1. No hay amor más grande que el de ser madre

El principal problema con esta afirmación es que no podemos generalizar. Sí, hay madres que aman a sus hijos por sobre todas las cosas, pero también hay madres que no. Que los maltratan, los rechazan, y algunas hasta parece que los odiaran.

Por otro lado, aunque fuera cierto, no todo mundo desea vivir esa clase de amor. Porque amar demasiado es sufrir demasiado. Porque la preocupación constante por el bienestar de tu hijo es suficiente para quitarte el sueño. Honestamente, yo no quiero vivir ese amor devorador de madre, que te consume la vida.

2. No tener hijos es de lo más egoísta

¿Egoísta con quién? ¿Con un hijo hipotético? ¿De qué manera afecta ese “egoísmo” a alguien que ni siquiera existe?

Además de ser un argumento absurdo, es también una hipocresía. Preguntemos a cualquier madre por qué tuvo hijos y te dirá que porque quiso. Nadie tiene hijos por altruismo, porque traer más hijos al mundo no es en ningún sentido, algo desinteresado y altruista. Altruista sería adoptar niños, que tantos hay, necesitados de una familia, de estudios, de amor. En vez de traer más niños a consumir recursos, que bien podrían ser usados para las personas que ya habitan nuestro sobrepoblado planeta.

(En otro artículo previo abundamos sobre este tema).

3. ¿Quién te cuidará cuando seas vieja?

Hablando de egoísmo. ¿Existe algo más egoísta que tener hijos que no deseas, sólo para que sean tus enfermeros en la vejez?

Además de ser una fantasía. Los asilos están llenos de abuelos y abuelas que rara vez son visitados por sus hijos y nietos. Esa es la triste realidad; no hay garantías de que los hijos que tengas se ocupen de ti cuando seas vieja.

La mejor apuesta para la vejez es ahorrar mucho dinero en nuestra edad laboral, para poder costearnos los cuidados necesarios en la senectud, tengamos hijos o no.

4. Es que tu instinto maternal no se ha despertado. Ya cambiarás de opinión

El instinto maternal en la especie humana es un mito. Hay quienes tienen vocación de madres y hay quienes no. Así de simple.

Y aunque muchas personas tienes las mejores intenciones con estos comentarios, lo cierto es que decir que cambiaremos de opinión implica que no somos personas maduras y que ni siquiera sabemos lo que queremos en la vida. Es ofensivo.

Por otro lado, si la mayoría de la gente que desea hijos no cambia de opinión, ¿por qué habrían de cambiar los childfree?

Además, quienes deciden no tener hijos nunca, llegan a esa decisión tras años de reflexión, precisamente porque es una postura que va contracorriente. A diferencia de algunas madres, que tienen hijos por inercia cultural sin cuestionarse sus verdaderos deseos, y luego se arrepienten (sí, hay muchos casos así, pero es un tema tabú).

5. Los hijos le dan sentido a la vida de la mujer

Tristemente, aún existen muchas personas que creen que las mujeres somos incubadoras ambulantes, y que si no tenemos hijos, no tenemos ningún valor como personas.

También es triste ver que, a diferencia de los hombres, las mujeres son vistas como seres que deben vivir en función de otros, y que sus propios sueños o ambiciones carecen de importancia ante la perspectiva de dedicar su vida al cuidado de los demás. En este caso, de los hijos.

Sería bueno tener presente que los hijos no son una extensión de la madre. Son seres individuales, y por lo tanto, lo más saludable para una mujer es tener su propia vida, además del rol de la maternidad.

Las mujeres somos seres completos, siempre, desde que somos niñas hasta que somos adultas, con o sin hijos. Y debemos construirnos una vida plena personal, no sólo una dependiente de los satisfactores que nos proporcionen terceras personas, aunque sean nuestros hijos.

6. Es diferente cuando son tus propios hijos

Sí, es diferente; es peor. Porque cuando son ajenos, basta con que abandones la fiesta, el avión, o el restaurante, y se acabó. Eres libre otra vez. Pero cuando son tus propios hijos, estás obligada a cuidarlos y criarlos por los siguientes 18 años al menos.

El hecho es que las personas childfree simplemente no estamos interesadas en ese proyecto de vida. No se trata de si los amaríamos o no, se trata de que preferimos pasar nuestro tiempo de otra forma, y gastar nuestro dinero en otras cosas.

7. Qué envidia, debe ser genial no tener responsabilidades

Esto tal vez sorprenda a muchas madres, pero las personas sin hijos por elección, también tenemos responsabilidades. Empleos, cuentas con pagar, familia, problemas. No vivimos en la selva como Tarzán (y hasta Tarzán debe tener sus obligaciones. De algo tiene que vivir).  Somos miembros de la misma sociedad.

8. Te vas a arrepentir

Esta sentencia es de las favoritas. Si somos sinceros, siempre existe un riesgo de que uno cambie de parecer. Pero es lo mismo con cualquier decisión que tomamos en la vida. Elegimos un camino basándonos en nuestros sueños y proyectos, y esperamos que funcione.

Por otro lado, el hipotético arrepentimiento no es una razón de suficiente peso para tener un hijo. En mi caso particular, me da mucho más miedo arrepentirme de tener un hijo que no deseo en lo absoluto, que de arrepentirme de no haberlo tenido. La maternidad no acepta devoluciones.

9. ¿Pero qué harás entonces con tu vida?

Hay tantas cosas por hacer. Desarrollar proyectos profesionales. Tomar un curso de cocina en el extranjero, viajar mucho, leer más, visitar amistades en otras ciudades. Practicar deportes, colaborar en organizaciones, estudiar, aprender, crecer. Disfrutar la vida, como todos esperamos hacerlo.

 

La sociedad en general se beneficiaría grandemente si las personas entendieran que no somos piezas de una maquinaria, hechas en serie. Cada quien es diferente, con intereses propios. Está muy bien que existan mujeres que desean tener hijos, y que lo disfruten. Pero también existimos quienes pensamos diferente, y también tenemos derecho a que nuestras decisiones sean respetadas.

 

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