Las personas sin hijos son más felices

las personas sin hijos son más felices

Pues sí, las personas sin hijos son más felices. Así lo revela un estudio que ha generado controversia, por supuesto.

¿Han notado cómo decisiones en su estilo de vida frecuentemente molestan y ofenden a los demás, aunque no los afecte en lo absoluto? Decisiones como ser vegetariano, ser abstemio, ser ateo, o decidir no tener hijos jamás. ¿Por qué? ¿Será que nuestras manera de pensar es avalada cuando los demás piensan igual y si no lo hacen, nos hacen dudar de nuestras propias creencias? ¿O será simplemente  necedad por querer siempre tener la razón y controlar la vida ajena?
La decisión de no querer tener hijos es una de las que más causan reacciones. No faltan quienes tachan a esas mujeres (y hombres también) de desnaturalizados y monstruosos, bajo el alegato de que Dios y la naturaleza dictan la procreación. Otras personas insisten en que tener hijos es la culminación de la felicidad (aunque nunca las veas eufóricas y cantando por la casa cuando apuran a sus hijos para hacer la tarea y les planchan el uniforme).
A pesar de la libertad de decisiones que gozamos actualmente las mujeres, enfrentamos una realidad: el reloj biológico. Hay una edad en que ya no podemos darnos el lujo de de “dejarlo para después”. Alrededor de los 40 las mujeres sin hijos tenemos que tomar una decisión irreversible con la que viviremos los siguientes 40 años. Y aunque la mayoría ni siquiera se cuestiona ser madre eventualmente, hay muchas que sí, y la pregunta es ¿Es necesario tener hijos para ser feliz?
Pues dejando de lado lo que la sociedad pregona, este misterio ha sido resuelto: Diversos estudios han demostrado que los hijos NO dan la felicidad. Sí, así como lo oyen.
Según detalla un artículo de CNN, los padres de todos los niveles socioeconómicos enfrentan más angustia y depresión que los adultos sin hijos. 
De acuerdo con el profesor de psicología de Harvard, Daniel Gilbert, en su libro “Stumbling on Happiness” (Tropezar con la felicidad) encontró que los niños dan a los adultos muchas cosas, pero un “aumento en la felicidad diaria no es una de ellas”.

Gilbert señala que las investigaciones indican que incluso “los padres son menos felices al interactuar con sus hijos que realizando otras actividades como comer, ver televisión o incluso hacer ejercicio”.

“Es un hallazgo contradictorio, porque tenemos estas creencias culturales que los niños son la clave para la felicidad y una vida sana, y no lo son”, dijo por su parte Robin Simon, profesor de sociología de Wake Forest University.
“…muchos padres se sienten liberados por la investigación”, señaló. “Ser padre es un trabajo muy difícil y estresante, y muchas personas que leen los datos descubren que no son los únicos que se sienten abrumados por el trabajo duro”.
Entonces ya lo saben, si quieren hijos para ser felices, están en un error. Por supuesto que tener hijos da muchas alegrías y satisfacciones, pero también estrés y angustia de por vida (los padres nunca dejan de preocuparse por sus hijos). Obviamente es una decisión personal, pero ante la ignorancia de una experiencia no vivida, (en mi caso) creo que esta información aclara mucho el panorama y da una idea clara de qué esperar y qué no, sin idealismos y fantasías del tipo “y vivieron felices para siempre”.
Así que a manera de conclusión, me quedo con este párrafo:

“Lo importante es que si quieres convertirte en padre o madre,  te prepares para un montón de trabajo duro, sudor y lágrimas; incluso en las mejores condiciones”.

Arrivederci

 

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