Restaurantes prohiben la entrada a niños y los clientes reaccionan

Restaurantes prohiben la entrada a niños

Cada vez son más los restaurantes que en el interés de garantizar un buen servicio a los comensales (que implica también, disfrutar de la comida tranquilamente), prohiben la entrada a niños.

Hace unos días, el Washington Post publicó un artículo sobre el restaurante Caruso, en Nueva York, el cual ahora prohibe la entrada a niños menores de 5 años, lo cual, por supuesto, ha generado gran controversia.

Mientras que muchos padres están indignados, las reservaciones del lugar se incrementaron en 60%, dejando claro que hay alta demanda por espacios así.

Según relata en el artículo el gerente de Caruso, la gota que derramó el vaso fue el caso de una niña de 5 años, jugando con su iPad con el sonido a todo volumen. Los comensales se quejaron, el personal pidió a los padres hacer algo al respecto y ellos se negaron. Finalmente, tuvieron que pedirles que abandonaran el sitio.

Este hecho se suma a muchas historias similares, donde los niños gritan y corren por todo el lugar e incluso causan daños a las instalaciones, como en el restaurante Cuchara, en Houston, donde un menor raspó los murales con una moneda, causando daños por mil 500 dólares (aunque este sitio no vetó a los infantes, sólo se limitó a establecer un protocolo de conducta; sería interesante saber si les funciona).

Otro restaurante en Del Ray, de comida japonesa, tiene un concepto aún más estricto: Únicamente para mayores de 18 años. “Pensamos que los padres también necesitan un descanso. Una especie de club de adultos, para pasar un rato relajado”, asegura Mike Anderson, el propietario. También señaló que el 80% de los padres a los que mencionó su plan, pensaron que era una gran idea un restaurante así.

Esta “tendencia” no sólo se presenta en varias ciudades de Estados Unidos, sino alrededor del mundo: Japón, Australia, Italia, Korea.

El propietario del restaurante La República, en Roma, detalló que los niños tiraban el aceite de oliva al suelo, jalaban los manteles de las mesas, gritaban, arrojaban los saleros… hasta que decidió vetar a los menores de 5 años.

Algo interesante que he encontrado en estos artículos sobre los restaurantes que prohiben la entrada a niños, es que todos los restauranteros hablan de brindar espacios para padres cuando salen solos a cenar. Nunca mencionan a las personas que no tienen hijos y que buscan también estos sitios. No sé si lo hacen para conciliar con los papás y demostrarles que a ellos también les beneficia tener opciones, o simplemente ignoran a los childfree como si no existiéramos…

¿Ustedes que opinan?

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