Testimonio de una madre

testimonio de una madre

En esta ocasión les comparto el testimonio de una madre, una amiga que, a diferencia de muchas, no tiene miedo de decir las dificultades y retos que implica, al contrario, quiere contribuir para que las mujeres que están indecisas, estén mejor informadas antes de dar el paso (o no darlo). Habrá una segunda parte sobre su vida cotidiana como mamá.

Mi dura realidad de ser madre

Antes de iniciar quiero aclarar que este texto, es un testimonio personal y aunque cada mujer vivimos la experiencia de ser madre de manera diferente, estoy segura que muchas se identificarán conmigo.

Mi dura realidad de ser madre comenzó en el momento en que me enteré que estaba encinta, fue por medio de una prueba de embarazo casera, recuerdo que estaba en casa con mi pareja y los dos tomamos la noticia con una gran emoción, pues he de reconocer que después de haber concluido la carrera en Comunicación y ejercido la profesión durante más de 11 años, una de la cosas que más deseaba a mis 36 años era ser madre.

Pero la felicidad duró poco y fue ahí donde comenzó lo que llamo un verdadero calvario, una exhaustiva larga espera de nueve meses en los que me vi obligada a pedir incapacidad en mi trabajo y dejar proyectos profesionales para los que estaba colaborando, pues después de dos amenazas de aborto a los que se sumaron otras  tres, el doctor dictaminó que mi embarazo era de alto riesgo y que tenía que permanecer en reposo hasta que diera a luz. Recibí dolorosas inyecciones de progesterona para reforzar la matriz y que el producto se mantuviera en buen estado, a eso le sumaron óvulos vaginales pues tuve varias infecciones, y es que una de las principales causas del aborto son precisamente las infecciones vaginales, eso sin dejar a un lado el tratamiento para colitis que para colmo me dio en esos momentos, no olvido los calambres por las noches y las  pastillas que me tuvo que recetar el doctor para poder comer, pues hasta el olor de mi mascota y el de mi propia pareja me hacían vomitar, también tuve que tomar una fuerte dosis de vitaminas y un producto especial para combatir el estreñimiento.

Las visitas al doctor cada 15 días para checar que todo estuviera en buen estado nos dejaron en la quiebra, pues aunque gozaba de Seguro Social, por obvias razones (el IMSS en México es terrible) decidimos acudir con un buen especialista para tener la certeza de que todo fuera viento en popa.

El estrés y la incertidumbre de saber si iba a lograr mi sueño tan anhelado de ser madre, se apoderaron de mi al grado de no poder dormir y pensar que cada síntoma que tenía era un signo de que algo iba mal. La parte psicológica fue sin duda uno de mis mayores sufrimientos eso aunado a que también me detectaron una laceración en el cuello de la matriz que ponía aún más en riesgo mi embarazo.

Después de 37 semanas de gestación, una hinchazón en el cuerpo me hizo acudir al servicio de emergencias del Seguro Social donde me informaron que mi pequeña Nina estaba por nacer y que me tenía que quedar internada en el hospital. 12 horas de trabajo de parto se hicieron eternas, pues aunque traté de estar relajada, la incomodidad y la incertidumbre se apoderaron de mí, pues sólo escuchaba el llanto y los gritos de otras mujeres que estaban por dar a luz, es una sensación de terror pues en ese momento pensaba a qué hora sería mi turno, para mi mala suerte el aire acondicionado del hospital se había descompuesto por lo que sentía una sensación de asfixia del sofocante calor.

Mi matriz no dilató lo suficiente por lo que los doctores decidieron inducirme el parto con una inyección de oxitocina, y fue ahí donde comencé a sentir los dolores mas fuertes que he sentido en toda mi vida, es algo que sólo entendemos las mujeres que hemos parido de manera natural, dicen que es cómo un dolor menstrual muy muy intenso, pero yo sentía como mis huesos se abrían de una manera abrupta. Alrededor de 20 minutos de fuertes contracciones bastaron para que me trasladaran a la sala de expulsión pues Nina ya estaba lista para salir al mundo.

Mi adorada hija llegó al mundo a las 5:30 de la madrugada tras un fuerte grito de dolor de mi parte, que aseguraron escuchar mis padres quienes estaban en la sala de espera del hospital, pues todo estaba en completo silencio.

Al momento de dar a luz me realizaron la episotomía (un corte que te hacen de la vulva de la vagina hacia el ano para evitar desgarres al momento del parto), es tan doloroso que después de 17 meses de haber nacido mi hija aún tengo dolor al tener relaciones sexuales con mi pareja.

Pero es ahí donde comienzas una nueva etapa que te cambia por completo la vida, pues después de haber dado a luz, llega la dura realidad que nadie te dice de ser madre: dolores post parto en los que sentía como si me hubiera arrollado un tráiler, hemorroides por el esfuerzo que hice al momento del parto, senos sangrientos y agrietados… son el indicio de que ya eres parte del club de las madres.

Esta es mi historia, tal vez suene como una historia de horror,pero se las cuento porque nuestras madres nunca nos dijeron lo duro que es asumir ese papel, tal vez para no lastimarnos o porque la sociedad no nos los permite; como sea, lo que sí les puedo asegurar es que a la fecha paso por momentos de depresión pues mi vida cambio por completo y además mi bebé, quien como ya había mencionado tiene 17 meses, sigue despertando mucho por las noches, lo que me tiene terriblemente cansada.

“Tener un hijo te quita la tranquilidad, pero te da la oportunidad de conocer el amor puro e incondicional”.

Por Yasmín Reyes

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3 comentarios

  1. hola, espero todo vaya muy bien tengo que decirte que tu historia parece de terror, yo no tengo hijos tengo 27 años y tengo una pareja desde hace 8 años, me empieza a llegar la inquietud de ser madre, no se me pasa algo muy contradictorio, por un lado me gusta mi vida tal cual es pero por otro me emociona pensar en formar a un ser increíble que lleve tu sangre y puedas enseñarle todo lo que sabes; Tengo un problema de alergias muy severo a la mayoría de las medicina incluido anestésicos y antibióticos, así que mi unica opcion seria parto natural, asi que despues de leerte y escuchar testimonios de amigas y conocidas, me entra un tremendo temor de morir en el intento o ser infeliz teniendolo, que dificil me gustaria no tener que decidir jaja pero mi pregunta para ti es, siendo sincera realmente a valido la pena o preferirías no haber tenido hijos nunca? eh hecho esta pregunta en otras ocasiones pero estoy segura que nunca me han contestado sinceramente por el miedo a ser juzgadas, yo no te conozco asi que, espero recibir una respuesta realmente sincera

    1. Childfree México dice: Responder

      Hola Pao! Le avisaré a mi amiga para que te responda. Yo sólo te sugeriría que te lo tomes con calma, aún tienes tiempo para decidir. Porque lo que a mí me han dicho varias mamás es que sólo debes tener hijos si estás 100% convencida, porque de por sí es un trabajo muy difícil. Dice Corinne Maier (mamá de dos) que los hijos te dan 1% de felicidad y 99% de preocupaciones y estrés. Si al final, sin idealizar a los niños ni a la maternidad, tu deseo es más grande, sigue tu corazón. Saludos!
      PD. Tal vez este artículo te aclare más el panorama. “tener hijos es una vocación” http://www.mujeresteniamosqueser.com/los-childfree-la-matraca/

    2. Hola Pao
      Me acabas de hacer una pregunta muy difícil ufff!!!, pienso que si hubiera sabido antes de embarazarme todo lo que iba a vivir no lo hubiera hecho, pero si siempre supiéramos lo que va a pasar antes de hacer las cosas nunca haríamos nada ¿No creés?, para mi ha sido muy difícil toda esta transición pues aún no me recuperó del trauma del embarazo y del parto, mi vida cambió por completo y en ocasiones me siento depresiva pues tengo un cansancio extremo.
      Los bebés son muy demandantes, y no te quedará tiempo para tomar una siesta a medio día, darte un baño relajado o simplemente ver una película, si decides tener un bebé tu prioridad será él antes que cualquier otra cosa.
      Con todo esto no te quiero asustar solamente digo la realidad, tener un hijo no es nada fácil y no es tan perfecto cómo todo mundo, se sufre mucho en varios aspectos que no podrás entender hasta que los vivas.
      Lo que si es cierto es que ahora que tengo a mi bebé, disfruto cada cosa nueva que logra realizar y cada día que pasa me enamoro más de ella.
      Es difícil de explicar pero la maternidad es complicada por un lado la gozas y por otro la sufres.
      Te invito a que leas la segunda parte de mi testimonio que está publicada en este mismo blog para que sigas dándote una idea de como es ser mamá.
      PD. El parto natural duele horribleeee!!!!

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